A través de mis ojos

Es algo difícil, algo que me expone y que abre las puertas de mi vida y de mi corazón.

Podría callarlo, podría imaginar y hacer creer que nada ocurre. Podría tragarme las lágrimas después de un día largo. Pero lo mejor es hablar de ello. Hablar de porque mi paciencia trasciende cualquier obstáculo. De porque el amor de madre viene con retos y bendiciones.

Dios me ha dado el desafío de tener un hijo con síntomas de autismo. No me gusta ponerle una etiqueta hasta no evaluar bien la situación, pero tengo que hablar de ello. Tengo que hablar de lo difícil que han sido estos últimos años.

Duele mi corazón pero no por las razones que piensan. Me duele porque yo soy una de las pocas personas que al verlo, lo entiendo. Porque veo su inteligencia y su determinación, mientras otros ven un niño malcriado. Porque yo realmente lo veo como es. Que puedo decir yo… es mi hijo. Lo amo con toda mi alma. Por eso confíen en mi cuando les digo quien es él realmente.

La semana pasada al sentarme con el director de donde trabajo, no pude contener las lágrimas. Sus palabras de motivación me han ayudado tanto. Dios me eligió a mi, yo que me dedico a esto y tengo tanto apoyo profesional de mis colegas. Pero no deja de ser difícil. Sobre todo soy un ser humano.

untitledM

No pido su lástima pero si les pido y les recomiendo algo por favor,

  • Les pido que no cuestionen, juzguen, o critiquen mi manera de “disciplinar” a mi hijo. No… esto no es algo que se le quita con nalgadas.
  • No es porque está chiqueado o mimado.
  • No, no es sangrón, solo porque no te ve a los ojos cuando le hablas.
  • No ayuda nada que me digan que parece un niño normal, o que se le quitará.
  • No ayuda que me digan que sus hijos tienen lo mismo y después oír sus “soluciones”
  • No, no es mi culpa por haberlo vacunado.
  • Sí, es diferente a su hermanito, porque todos somos diferentes. No ayuda a nadie que lo comparen.
  • No podemos evitar escenas en lugares públicos, así como no podemos permanecer todo una vida dentro de casa solo para no incomodar a los demás. Créeme que es más difícil para él.
  • Sí, yo sé que repite mucho las cosas y que a veces no tiene sentido lo que dice, para ti no, pero para él está perfectamente claro.
  • No, hablándole más fuerte no hará que se calme.
  • Sí, habrá momentos que parece que se está haciendo daño a él mismo pero es más fuerte el dolor que no puede contener.
  • Él entiende más de lo que te imaginas y entiende cuando están hablando de él.
  • Sí, tiene dificultad en cuestión de procesamiento sensorial así que habrá momentos en los cuales tenemos que irnos sin dar aviso.
  • Discúlpenme si regresar sus mensajes y llamadas no es mi prioridad

Habrá más estudios para determinar que recursos nos pueden ofrecer. Mientras tanto respiramos, reímos, gozamos, amamos, lloramos, nos abrazamos y seguimos adelante.

Gracias a todos de antemano por su comprensión y su apoyo.